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Asfixiante ( Xanxus x Squalo)(+18)

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Asfixiante ( Xanxus x Squalo)(+18)

Mensaje por Xanxus el Lun Oct 22, 2012 9:29 am

Hola. Tras tresmil años sin hacer un fanfic. Vuelvo a la carga, para felicitar el cumpleaños de Xanxus~~ Felicidades bossu~~

Katekyo hitman Reborn, no me pertenece... si no sería yaoi puro y duro, sobretodo duro.

Es el primer fanfic que escribo de esta serie, se lo dedico a mis niñas y bla bla bla... ahi va ~~
mal lenguaje de estos dos... xD LEMMON!


CAPITULO 1


Asfixiante, esa sin duda, era la palabra para definir, la temperatura de aquella tarde de octubre. ¿Cómo era posible, que estando ya en otoño estuvieran por encima de los veinticinco grados centígrados?. Eso, era lo que se preguntaba el capitán de Varia, cuando volvía, en un vuelo privado de la última misión. Estaban a punto de aterrizar en un aeropuerto cercano y de ahí a la base, sólo tenía que caminar cinco kilómetros dentro de un denso bosque.

Apestaba, tenía que reconocerlo, a sudor, a barro, a tierra y sobretodo a sangre, eso le mareaba y le excitaba a la vez, así que debía calmarse. Por lo que sabía, Fran y Bel, estaban en una misión, Bossu de reunión, en cuanto a Levi, tenía unos días libres y se había marchado a unas termas, acompañado de un emocionado Lussuria.

Cuando llegó, fue recibido por un par de guardias, que estaban allí para cuidar la casa, le saludaron con respeto, y él solo saludó cordialmente. En eso entró una mucama, encargada de su cuidado, le había dejado la comida lista, y ahora le estaba preparando el baño:

- Squalo-sama, ¿tiene alguna herida?, puedo revisarle si lo desea. – dijo educadamente.

- Sólo son rasguños… nada que no cure el agua – comentó viendo a la muchacha. Medía unos pocos centímetros menos que el, su cabello era largo de color azul oscuro, al igual que sus ojos, su piel pálida, que poco tardó en teñirse de carmín cuando, se sacó la camisa, toda manchada.- Intenta sacar las manchas del escudo sobretodo, si no tendré que coger otra camisa nueva.- ordenó.

Squalo aprovechó para meterse en la ducha y sacarse toda la mugre que tenía encima, se cepilló el cabello con el acondicionador puesto para que hiciera más efecto. Alguien puede pensar que este gesto es algo gayer, pero, el capitán de Varia, tenía que tener su cabello, uno de sus bienes más preciados, muy bien cuidado, por que este era el reflejo de su fidelidad a la familia. Acarició este con sus dedos y se miró en el espejo de camino a la ducha, sonrió, ya casi pasaban veinte años.

- Oh…- dijo medio sorprendido, miró su reloj- mañana es el cumpleaños de bossu… mierda, no le compre nada.- chistó la lengua- Debería haberle comprado algo… aún que él no me dio nada por mi cumpleaños. – se puso a recordar esa fecha y algo pulso en su bajo vientre, sabiendo lo que pasó aquel día, se estremeció completamente.

Salió de la bañera momentos después, mas relajado, se secó un poco el cabello con la toalla, dejándolo aún algo húmedo y se dispuso a cenar tranquilo. Para después, tenía que rellenar una pila de informes enorme que estaba sobre la mesa de su habitación, la miró con desdén. Comió disfrutando aquella comida, era su plato favorito y el postre no estaba nada mal tampoco. Cuando acabó eso, se puso en su escritorio, eran como las nueve y media. Trabajó un por rato más, pero el cansancio le pudo y cayó dormido en el escritorio.

Mientras tanto, de vuelta de la reunión, venía cabreado el jefe de Varia, nada había salido como planeó y vino maltratando a todos fieramente, estaba desquiciado, ese viejo siempre le provocaba lo mismo, unas ansias de matar locas, que, por mucho que los años pasaran, seguían creciendo día a día, venía tan cabreado, que hasta Bester, su caja arma, le seguía por detrás, nervioso por la empatía que tenía con su amo.

Sabía que la misión que tenía asignada Squalo, era bastante importante, así que ansiaba tener buenas noticias para aplacar su ira, pero primero comería y se ducharía para sacarse el olor a bar, y quizás, con un poco de suerte, bajar el alcohol de más que tenía su cuerpo. Caminó encontrándose de morros con la mucama, que traía sábanas limpias para la cama del tiburón.

- Ostras…- renegó el mayor- a ver si vigilas por donde vas basura… ¡ largo de aquí!...- grito haciendo que la mujer saliera como alma que lleva el diablo.

El pobre animal, viendo que su amo cerraba la puerta con furia, se fue a la habitación mas cercana la del tiburón y rascó la puerta, para que le abriese. El pobre capitán, seguía en su fase rem, pero despertó rápidamente cuando escuchó los gritos del mayor:

- ¿Pero que?...- se preguntó a si mismo, yendo a abrir esa puerta, pero al abrir, escuchó la maldiciones de su jefe- entra Bester… - suspiró con resignación, haciendo entrar al animal y cerrando la puerta- al parecer hoy dormimos juntos ¿ no?.- acarició su cabello recibiendo un suave ronroneo de su parte.

Acto seguido, el felino, se tumbo a un lado de l cama de Squalo en el suelo, este viendo que su jefe no decía nada más, en el transcurso de dos horas, se fue a dormir, la noche era bastante fría y eso no le dejaba a dormir.

- Che…- chistó la lengua de nuevo- ¿ y yo que le regalo para mañana?. Mierda de frío… aún no van los radiadores…- estuvo un rato mas pensándolo, el gato despertó y se subió sobre el espadachín para darle calor y este medio feliz abrazó al peluche, calentito, suave y sobretodo, olía a Xanxus, se sonrojó un poco por eso.

Si, señoras y señores, había dejado de ocultarse a si mismo, que no a los demás, que aquel hombre, por muy mal que le tratase, tenía algo más que su lealtad. También en secreto,l e había entregado su cuerpo en algunas ocasiones, para que se desestresase. Aún sabiendo que el mayor, no sentía eso por él. Eso le destrozaba, entonces, empezó a recordar como fueron lo primeros encuentros carnales con su jefe.

La primera vez, le dejó que solo usase su mano par calmarle, le quería en silencio, solo que le tocase, terminar él y ya estaba.

Las próximas dejó que Squalo usase su boca y lengua para darle placer, siempre vestido, acabando en su cara, después empezó a exigir, que se tragase su leche, parecía que así estaba más encendido.

Un día, después de pegarse varias veces, que la sangre brotase, en una de sus disputas, Xanxus, se frotó en su capitán, al ver que este también estaba muy duro, rió con ganas, y le dio la curiosidad, de saber que cara ponía el mas pequeño cuando se venía y le pareció de lo más erótico aún que no lo admitiese, el hecho de tocarse para él.

Por último el sexo en si, era algo fantástico, la verdad, se sentía muy bien, pero su cuerpo siempre era tratado como si fuera una ramera cualquiera, siempre de espaldas a Xanxus, la misma postura, de perrito, menos cunando estaban en otro lugar que no fuera la cama, el mayor no gemía parecía que no disfrutaba y eso le dolía, no había en el ningún gesto de cariño. Bueno últimamente hacía unos cuantos años, era más suave con el tiburón, por suave me refiero a no dejarlo inconsciente de paliza y seguir.

No podía dejarle así, él tenía un mal presentimiento.

CAPITULO 2


El moreno, escuchó unos pasos en el pasillo que se detenían delante de su puerta. Ahora recordaba que no había cerrado con llave, sabía que era él, sintió como el pomo giraba y las bisagras al abrir, estaban de espaldas, no quería girarse, los pasos se aproximaron a su cama.

- Bossu... ¿estas dormido?. - dijo con evidencias, no solo por el olor, de que venía más que ebrio.- ei... - lo llama sentándose en la cama.- '' Esta borracho como una cuba...'' - eso le hizo temblar, sabía de lo que era capaz el mayor cuando estaba así, le extrañaba que estuviese tan ''tranquilo''.

- Ese viejo me sigue jodiendo...- sabía lo que le pasaba a su jefe, hoy, justamente, un día antes de su cumpleaños, hacía un tres años, Nono había fallecido durante un ataque ala mansión, en las manos de su ''hijo'' que le intentó defender, aún que parezca raro y no pudo.

- '' Xanxus'' -le miraba con algo de pena, conmovido por que él estuviese mal.- Aún estás vestido… así no hay forma de que puedas dormir cómodo. – suspira, lo destapó poco apoco, cuidado sus movimientos, viendo efectivamente que llevaba toda la ropa aún.- Te prepararé el baño.

Se levantó de la cama, y entró al baño de su jefe, abrió la canilla del agua y la puso muy caliente como al otro le gustaba, debido a su alta temperatura corporal. Después salió en varias ocasiones, para conseguirle ropa, le pondría un yukata y los interiores solamente, así estaría más cómodo. A demás, tendría que sacarle sus plumas estaban ya muy mal, le prepararía otro aplique mientras él se deleitaba del baño. Cuando lo tubo todo listo, salió hacía la habitación.

Bester había vuelto y ahora estaba tumbado al lado de su amo, con su cabeza en la cintura de este, mientras el mayor le acariciaba. Eso parecía tranquilizarle, una pequeña sonrisa se posó en los labios de Squalo al verle así.

- Ya está tu baño preparado…- dijo tranquilo, no quería que nada alterase, la fingida paz de su jefe.

- Quiero el yukata negro… no el azul…- dijo con capricho mientras empezaba a desnudarse, sin pudor, para que, si ya tenían toda la intimidad posible.

- Vale…- fue a cambiar la prenda, mientras se deleitaba de esa cuerpo moreno y marcado- tienes varias heridas… traeré el botiquín.- se puso a buscarlo en la parte de atrás del armario.

Había algo que pocos sabían, y era el complejo que Xanxus tenía con su cuerpo. Alguien se preguntará el por que, si es poseedor de un cuerpo digno de dioses. Si, es cierto, pero ese cuerpo, está lleno de cicatrices, pruebas de su debilidad, y si hay algo que al jefe le duele es sentirse débil. Porque si señores, el hijo bastardo puede sentir... y quizás... sienta mas que muchos otros. Por eso le tiene asco, a esas marcas sobre su piel y siempre intenta esconderlas, por que no quiere que nadie, nadie vea, que él, es mortal, extraordinario si, pero mortal al fin y al cabo.

Squalo lo sabía, por eso, solamente estaba él autorizado a curarle y si era lago más serio Lussuria intervendría, no hay que olvidar, que el capitán no es médico.

Cuando volvió dentro vio que el mayor ya estaba dentro de la bañera, le escuchó suspirar relajándose bajo el agua, entró:

- Bossu… - llamó su atención- te dejo aquí tu ropa y demás…- no sabía si el mayor necesitaba estar solo o no, a veces, incluso a él le costaba entenderle.

- …- entonces este abrió sus orbes rojas y miró a su acompañante-... báñame escoria…- dijo en un tono relajado. L a verdad, era que estaba demasiado agotado, tanto mental como físicamente para hacerlo por el mismo.

- Si bossu… - se acercó a él y tomó una esponja blanda, la que mas le gustaba a Xanxus- ¿ que jabón quieres hoy...- preguntó- el de vainilla con coco, el de frutas silvestres, o el de menta y chocolate?.

- Elígelo tu…- no tenía ganas de nada- informe sobre la reunión…- dijo serio.

El mayor buscaba alguna buena noticia ese día, que tanto le asqueaba.

- Ah si…- toma le de menta y chocolate- tengo esas cajas armas, hay una que es muy rara, le tendré que pedir a mosca que la abra por que es para una nube, es una caja de tipo A digna de un guardián. Tiene una especie de dragón dibujado.- comentó, recogiendo su cabello con un palillo para no mojarlo.

- …- mientras daba la explicación, Xanxus le miraba, era extraño verle con el cabello recogido.

- A demás… imagina que es un dragón… sería problemático – suspiró.- Conseguí rebajar mucho el precio… y… terminé sacando la basura.

- ¿Bajas? – preguntó mirando su cabello, tenía ganas de deshacerlo para que s ele mojase y verle enojar, eso si que ele era divertido

- Ninguna bossu – sonrío por el logro.

- ¿Heridos?...- dijo de forma seca, elevando su mano hacía el palillo.

- Sólo yo… cuatro arañazos…- dijo lentamente al ver que el otro estaba tocando su cabello, mirándole- ¿para algo?

Eso visto a los ojos de cualquiera podría ser una escena rosa:

- Paraces una mujer con el cabello tan largo – dijo como si nada. Lo acaricio, era como el de Bester bien suave.- Y encima lo tienes bien suave, como una mujer. – le miro- Quizás deberías ponerte pechos y cadera…- le entra la risa.

- ¡Vrooooooooi! No te burles de mí! – dijo cabreado-

- No me grites tiburón…- amenazo, tirando de su cabello, dejándole escasos centímetros de su rostro.

- Pues no digas gilipolleces….- intento irse para atrás- suelta mi cabello…

- Mmm ¿ y si no que? – dijo divertido.

- Voy a pegarte una paliza… suéltalo – le amenazó.

Entonces, el mayor, sin pensarlo más, lo cogió y dio un gran tirón metiéndolo en al bañera junto con el y comenzó a reír sonoramente. El tiburón salió medió ahogado de allí.

- ¡Vroooooooooooooooooooooi jefe idiota que me ahogas! – dijo fuera de si aun tosiendo. Mientras el mayor reía sonoramente francamente divertido. Entonces, Squalo le miró, se sentía mal por que le había empapado y ahora la ropa la tenía toda pegada a su cuerpo igual que el cabello, a demás del sonrojo por la alta temperatura de la bañera.

Suspiró intentando salir de la bañera, para secarse, no le sabía tan mal si podía verle reír de verdad, pero igualmente era un fastidio.

- A donde vas?... te di permiso para largarte basura?. – le dijo divertido mirándole, se le había abierto la parte de arriba y podía ver uno de sus pezones. Se relamió por eso.- No me provoques así…- mientras miraba aquel cacho de carne.

- Siempre pensando él lo mismo, se había dado cuenta de lo que pasó y se sonrojó un poco más, sale de la bañera- Acaba de bañarte tu solo idiota…- salió del baño, tomando una toalla para secarse, muerto dela vergüenza, se tubo que desnudar, tomó una de las camisas de Xanxus y se la puso.

En ese momento Xanxus salía de la bañera, como dio s lo trajo al mundo, salió a su cuarto y se sentó el trono.

- Idiota no salgas así o cogerás una pulmonía – le regaño el capitán.

- …- como respuesta, este le tiró un bote de crema a la cabeza.

- ¡Ah joder eso duele! – le saldría un cuerno después de eso, mira el bote- el cicatrizante…- le miró a él.- Verdad… es el día de ponértelo.

Ahí estaba otra vez el complejo de su jefe, quería que le pusiera a crema cicatrizante en las heridas, así se que acercó a el empezando por sus pies hasta las que tenía en sus muslos, haciéndolo muy lentamente, así podía tocar su piel, por que muy rara vez le dejaba tocarle, cuando estaban teniendo relaciones, así que en momentos como este, se tenía que aprovechar. Después le puso en su espalda, la envidiaba, tan robusta y a la vez sin ser basta. Demasiado erotica.

- '' ¿Pero siempre estaré aquí verdad?'' - pensó con algo de tristeza, dando sutiles caricias mientras daba crema. Después aprovechó de que estaba sentado en su trono, se puso entre sus piernas y empezó por la cicatriz de su hombro para ir bajando a las otras.

- No te dejes ninguna...- recordó cerrando los ojos, cuando hacía mal tiempo o estaba nervioso, sentía pesadez en ellas como ahora mismo.

- No... -dijo bajito del todo relajado, era impresionante, como el calor que ese hombre desprendía podía calmar a una lluvia tan intensa, poco a poco bajo su mano a a cicatriz que tenía Xanxus en la pelvis muy cerca de su miembro, miró este con descaro. '' Tan grande aún descansado...'' - suspiró sobre este sin darse cuenta. Lo deseaba mucho en ese momento.

Se levantó un poco y acarició este con la mano, mientras lamia la cicatriz de su mejilla, susurrando después su nombre sobre su oído, esto hizo que el mayor abriese los ojos y le mirase.

CAPITULO 3


El mayor pudo ver ese gesto, ¿acaso le miraba con deseo?. Si eso debía ser. Él lo sabía, lo que sentía su capitán, pero se negaba a aceptarlo. Él no era una persona que se rigiera por ese músculo bombeador de sangre.

Xanxus…- susurró el menor besando esa cicatriz con devoción, mientras el otro le miraba-… te veo muy tenso…- susurró- úsame para desahogarte…- sugirió intentando no parecer demasiado barriobajero.

…- suspiró imperceptiblemente ante aquellos besitos, no sabía por que, pero la cicatriz en su rostro era muy sensible.- No tengo ganas de hacer nada – eso se podía traducir a un'' hazlo tu todo''.

Si… entonces…- se deslizó por su cuerpo gracias a aquella camisa.

Hm – gruño mientras le veía deslizarse, y algo captó su atención, era una foto que tenía en la cómoda del fondo, una foto suya con nono, le trajo un sentimiento muy malo, agridulce, y entonces empezó a recordar al viejo, sintiendo como Squalo besaba cada una de la cicatrices de su hombro y pecho, mientras bajaba por su cuerpo.

Mm así me gusta mas…- confesó el peliplata- que te dejes hacer por mi… que seas un niño bueno.- ya había llegado a su miembro.

Entonces, sin comerlo ni beberlo, la lluvia sintió un tremendo golpe en su mandíbula, que lo arrojó al suelo. El mayor le había golpeado con furia, con la palma de su mano.

Ah…- se quejó el albino- ¡¿que coño te pasa maldito loco?! – grito mientras se llevaba la mano a la mejilla dolorido, miró a su jefe.

¡¿Cómo te atreves a llamarme así?! – gritó furioso, tomándole con fuerza del cabello, levantándolo.

¡AH! ¡Bossu suéltame joder!...- no sabía el por que pero Xanxus había enloquecido porque si.

¡Te voy a enseñar a mantener la boca cerrada escoria! – acto seguido le dio un puñetazo en el estomago, provocando que cayera al suelo arrodillado sin aire, tosiendo, mareado.

Xan-xanxus… -jadea, entonces pudo sentir como era atraído hacia el cuerpo de su jefe, mas concretamente a su entrepierna y este intentaba abrirle la boca, Squalo sabía lo que venía.

Abre la boca…- amenazó, pero el capitán se resistió- Squalo abre la puta boca…- volvió a amenazar y en vista de que no le hacía caso, tiró de su cabello con fuerza, obligándole y después metió su miembro en ella- lame…- ordeno.

El pobre tiburón casi se ahoga, pro que aquel miembro era de tamaño considerable y fue introducido con brusquedad. No podía hacer nada, solo obedecerle, empezó a lamer su miembro poco a poco. Le dolía, no solo el golpe, si no el hecho de no saber que había ocurrido.

Analizó bien la situación, había entrado, habían jugado en el baño. No por eso no estaba cabreado. Le puso la crema, se le insinuó, solo le dijo que le gustaba verle sumiso. Pero eso tampoco podía ser. Entonces, recordó la frase que había dicho " se un buen niño".

Dios, ahora lo recordaba, Nono se lo decía muy a menudo y le sacaba de sus casillas. Ahora lo entendía. Xanxus empezó a embestir dentro de su boca, con furia, así que era por eso, se ahogaba no le llegaba el aire, empezaba a marearse. Sentía que podía morir en cualquier momento, por que Xanxus no le soltaba, entonces, sus suplicas fueron escuchadas por alguien, el mayor le soltó viniéndose en su rostro, dejando que cayese al suelo. Intentó respirar, pero o era consciente de nada, solo se desmayo.

El mayor estaba agitado, por a última descarga, tenía días sin tocar esa zona y bueno. Pero más agitado estaba por el hecho de lo que acababa de hacer.

Ei… basura… -llamó al chico levemente- ¿Tiburón?... – se acercó a él algo preocupado y comprobó que aún respiraba. – Me he pasado… creo…- lo cargó a la cama y con unas toallitas húmedas que guardaba en el cajón, limpió su rostro de su esencia.

Le miró por un largo rato, mientras pensaba en el por que, seguía con el después de la forma en que le trataba, no entendía eso. Un mechón de cabello cayó sobre el rostro del menor, así que con su mano lo apartó. Después, pro instinto, sin pensarlo, acarició esa zona, con toda la gentileza que le era posible, al ver la cara de dolor que tenía su capitán.

Puedo sentir como se relajaba bajo su cuerpo, eso le hizo relajarse a él también. Con los años, había aprendido, que no siempre se pueden tener relaciones del todo placenteras si la otra persona no quiere, o no está cómoda. Al principio eso le daba igual, por que para Xanxus, todo era un yo continuo. Todo cambió cuando un día, vio a su mano derecha, persona con la que se aliviaba casi siempre, borracho como una cuba.

- '' Mi cuerpo es suyo... mi alma es suya... m-mi vida es suya... ¿porque él nunca puede decirme algo lindo, nunca es gentil...'' - podía escuchar como esos sollozos llegaban a una parte de él, que se manifestaba muchas veces.

Pero después, venía a la ira, esos momentos, en que perdía toda la razón, que olvidaba, que siempre terminaban igual. Despertando a la mañana siguiente, con la habitación destruida, un tremendo dolor de cabeza, la boca seca por el alcohol todo sudado, con su subordinado tirado al lado suyo en el suelo, o en el trono, depende de lo entero que hubiera dejado su cuerpo la noche anterior. Se haba cansado de esas cosas. Si... ya estaba cansado.

Entonces sintió sus ojos arder, zarandeó su cabeza, no iba a permtirse ese lujo que dejó atrás en su infancia. Había algo que tenia que solucionar antes, era l urgencia que le suponía sexualmente, tener a su capitán así...

Se acercó a él y mordió su mejilla. Recibiendo un pequeño suspira de recompensa, más que suficiente para él. Después le sacó la camisa y se fijó en su cuerpo lleno de moretones por todos los lados, algún que otro corte y marcas de cuerdas en las manos, seguramente le habrían atado en algún momento, ya le preguntaría después.

Ahora lamió su cuello haciendo a un lado su Cabello. Más suspiros. Lo mordió y marco a su antojo, bajado a su espalda, de ahí lo puso en tres cuartos, para acerarse a su pecho y lamer uno de sus pezones, cosa que hizo enrojecer al peliplata, aún inconsciente.

Bajó por su abdomen admirando los cares que ponía su amante. Al parecer, eso iba a ser más interesante, de la otra forma no podía ver el rostro de él mientras tenia placer. Eso le hizo recapacitar. Entonces, vio, la creciente erección entre sus piernas.

Paralelamente Squalo, se estaba despertando, volviendo a la consciencia, cuando empezó a lamerle los botones, pero no quería abrir los ojos.

'' Me esta probando... m come lentamente... se... siente bien'' – eso era lo que pensaba calentándose, entonces sintió como le lamia, le estaba lamiendo su miembro algo que Xanxus nunca hacía, entonces se despertó para verle- No... no hagas eso... no tienes por qué~ - dijo gimiendo por el placer.

Pero el mayor no le respondió, seguía probando ahí, no era un experto en eso, es más, no sabía decir si su sabor le agradaba, porque era dulce, como toda la piel de Squalo, o si le asqueaba de saber que salía de ahí.

Bossu... déjalo...- pedía mas que avergonzado- es sucio es asqueroso... no tienes que hacer eso.. ya basta no te rebajes – pedía como toda buena mano derecha intentando apartarle.

¿Y tú por que lo haces? – detiene las lamidas de golpe tomándolo con su mano- Tu me lames siempre... – se quejó.

Porque... a ti te gusta... – confeso, logrando apartase sentándose en la cama- es mi deber... si tu... – toma sus manos y las pone en su cuello- quieres algo, es darte todo aquello que pides- le mira fijamente- aún que sea mi propia vida.

CAPITULO 4


Ahí fue cuando Xanxus se dio cuenta, de lo sumiso que llegaba a ser el tiburón. ¿Qué había pasado con ese crío que solo hacía que molestarle y gritarle mientras le seguía a todas partes?.
¿ Tan mal se había portado para que el capitán se rindiera a todo lo que quería?. Le miró fijamente y apretó su cuello con algo de fuerza.
- ¿Y que pasa si aprieto aquí? – dijo de forma evidente, quería probar hasta donde podía llegar.
- Que me… cuesta respirar…. – dijo algo nervioso.
- ¿Que pasa si sigo apretando?, - afianzó más su agarre.
- Que… todo se acaba. – sonrió con algo entre dulzura y amargor.
- …- empezó a apretar el agarre más y mas- ¿No vas a suplicar por tu vida… basura?
- No…- dijo con poco aire- por que… mi vida es tuya… y… y puedes hacer con ella lo que te plazca. – casi ni hablar podía, le estaba apretando bastante fuerte.
- ¿Tan fácil te rindes? – dijo con algo de molestia, ante la visible pasividad de su amante.
- Lo acepto simplemente… - tose un poco.
- ¿Alguna petición antes de morir?...- dijo con total frialdad quizás esta vez si iba en serio.
Esas palabras, hacía mella en al moral de Squalo, pero estaba resignado a que hiciera con él lo que quisiera, empezaba ver borroso. Si que había algo que él quería. Algo que deseaba desde hacía años, algo que si tenía, podría morir tranquilo, pero no sabía si pedirlo. Que demonios, estaba a punto de morir. Le miró sonrojado, le encantaba su cara cuando estaba así de serio. Subió su mano hasta su mejilla tocando su cicatriz.
- Q-quiero… - jadeo- un…- se puso algo rojo, de la presión que sentía sus ojos humedecer- un… beso tuyo.- susurró.
Eso cabe destacar, que sorprendió al mayor, la forma en que lo decía, le estremeció entero. Es le hizo dudar, la sonrisa que tenía Squalo en ese momento, hizo saltar esa parte de él, la parte de jefe, la parte que quería cuidarlos a todos, su parte de padre. Sin soltar el agarre, se acercó a sus labios y los posó sobre los de un muy sorprendido tiburón. Esa sensación fue indescriptible. Se separó de sus labios y le miró, soltó su cuello, el otro inmediatamente respiró. Xanxus se mantuvo pegado a él, mirándole a los ojos fijamente, con una mezcla de emociones, contenidas.
- Gracias…- susurró el peliplata sonriendo melancólico. Le vio así, como en trance, si después de lo que estaba punto de hacer, le mataba le daba igual. Se acercó de nuevo a sus labios y le dio otro pico.
Xanxus despertó de sus ensoñaciones, mirando al tiburón, tomó sus manos y las puso sobre su nuca, había tomado una decisión.
- ¿B-bossu?... – no entendía pero sabía que era esa cara. - ¿Pasa alg- no puso acabar la frase que el otro estaba devorando sus labios con pura necesidad animal, eso le sorprendió, tardo un poco en corresponderle. Claro, no se iba a estar quieto, el hombre que era su vida le estaba besando y se la había perdonado, se colgó en su cuello.
Así es, le besó, le besó con ganas, con necesidad, con gula, con pasión, quería agradecerle a ese hombre lo que hacía por él, pedirle perdón por todo lo que le había hecho n todos estos años. Teniendo su cuello en sus manos, era lo más literal ara expresar todo el poder que tenía sobre aquel hombre, eso le hacía sentirse bien, claro, el dominar la situación. Dominarle a él.

Entonces, empezó a frotarse con el albino, para que sintiese su hombría que despertaba ya, imponente, buscando ese cálido cobijo que e cuerpo del más bajo le daba.
El otro lo deseaba, con todas sus fuerzas, con su cuerpo, con su alma. Sentí a esos sentimientos tan negativos dentro de su jefe y quería alejar esa carga de sus hombros, como había hecho antes. Lo extraño era que sus bocas aún no se había separado y eso le estaba costando el aire, pero le daba igual, nunca le había besado de ese modo y no iba a ser él el que se negase a continuar. Bajó las manos por su espalda, acariciando esta, rasguñándola un poco, sabía que eso excitaba al mayor. El cual en respuesta mordió su labio hasta hacerlo sangrar.
- Ah bossu… eso duele joder…- jadeado medio asfixiado. El mayor relamió su sangre.
- Quiero entrar ya… - dijo el mayor decidido.
- S-si… - iba sin preparar, estaba muy excitado, pero llevaba una temporada sin estar con él de ese modo, así que sabía que le iba a doler, pero no le importó, se separó y se puso boca abajo en la cama separando sus piernas- Y-ya estoy listo…
- ¿Por qué así?. – preguntó al ver como se ponía.
- Boca abajo…- dijo- de cara a la pared… sin mirarte…- traga un poco- desde atrás… y… sin ruidos… como siempre bossu.- eso le causaba un dolor tremendo- Como a ti te gusta, así usas mi cuerpo, así debe ser… por que… yo solo soy un guardián… tu mano derecha, que debe consentirte en todo…- se le frota para provocarle.
- …- le escucha atento, dicho así… sonaba terrible, y lo era, a demás, sin prepararle. Ahora volvió a recordar aquella vez que le vio llorar. Se apartó de encima suyo.
- Uh…- suspiró y levantó sus caderas, así pensó que él lo quería, miró de reojo una foto suya que tenía en la mesita.
El mayor se levantó de la cama, haciendo que esta crujiese. Se acercó al armario y tomó un potecito de lubricante, que le regaló Lussuría hacía unos días.
- Bossu… ¿que ocurre? – le miró desde esa posición, vio le bote – p-perdóname… si no está a tu gusto…- lamió sus propios dedos ante la atenta mirada de Xanxus, y los acercó a su detrás frunciendo un poco el ceño, tenía que prepararse rápido.
- Quítalos… - dijo algo cabreado volviendo al lecho.
- ‘’ Aún no estoy preparado… ‘’ – tembló un poco y los sacó dispuesto aloque venía después.

CAPITULO 4


Squalo intentó respirar con tranquilidad, no quería ponerse nervioso, por que si no le dolería y no iba disfrutar. Entonces algo bastante frio resbaló por su entrada, sabía que era el lubricante, que olí a fresa bastante, eso hizo que, apretase su entrada de forma inconsciente, cosa que llamó la atención del mayor. Después sintió algo calentito, pasar por sobre su entrada, eran los dedos de su jefe le estaba esparciendo la crema, se sintió algo débil, avergonzado y excitado. No recordaba una sola vez que Xanxus hubiese tocado ahí. Es más, siempre se preparaba él.

Aaah~- gimió por lo bajo orgásmicamente, al sentir como lentamente ingresaba su dedo dentro de él- ¿B-bossu?...- preguntó sorprendido- ¿ que… estás… haciendo?...- susurró.

¿Te has vuelto idiota basura?...- preguntó de forma obvia- Te estoy preparando.- dijo del todo convencido.

L-lo veo…- le costaba hablar porque de verdad le encendía que el otro hiciera eso- ¿p-pero porque?.- arrugó un poco las sábanas por el placer.

…- no respondió, le iba a decir algo como '' para que no duela'' pero, no sabía como se lo iba a tomar el otro.

El segundo dedo del mayor estaba dentro ensanchando esa estrecha entrada y Squalo no podía dejar de suspirar de placer, incluso movía sus caderas buscando más profundidad a esa caricia.

'' ¿Por qué me prepara?. Él nunca hace algo así… ¿Por qué hoy? Se siente tan bien demasiado bien… cualquier caricia'' Bossu… ya basta… - pidió bajito lleno de placer.

No…- se negaba rotundamente, estaba explorando esa cavidad con sus manos y sentía como le succionaba, le gustaba eso, a demás de la tenue voz del capitán. Entonces encontró un punto, que era algo diferente a los demás. Decidió apretar con fuerza a ver que pasaba.

¡ AAAH!...- gimió con fuerza, tensándose y apretando sus dedos, había tocado un punto en él que era muy sensible.

Oh…- exclamó sorprendido mientras reía suavemente y seguía tocando ese punto, divertido con las expresiones del capitán de Varia.

Ah…- gimió otra vez- no… para… no toques ahí aah… Xanxus para…- rogaba avergonzado.

Disfruta escoria. – ordenó, tratando ese punto sin piedad.

La reacción de Squalo no se hizo esperar, y tras unos minutos de ''tortura'' se tensó y gimió el nombre del mas mayor roncamente, agarrando las sabanas. Cayó a estas desplomado y lleno de placer, volteó su rostro y vio al mayor lamiendo sus propios dedos, los dedos que habían estado ahí. Se giró entero aun respirando agitadamente y detuvo a su jefe.

No hagas eso…- pidió tomando su mano con ambas suyas.- Es sucio…- dijo completamente avergonzado, cosa que divirtió al mayor.

¿Ahora me vienes que es sucio?...- dijo divertido- Yo meto una parte de mi ahí dentro.- recordó.

Lo sé…- retiró entonces su mirada avergonzado, aún tomando sus manos- siento… que tengas que ponerlo ahí… y no en un lugar mas digno… siento no ser una mujer y que eso pueda estar en el sitio que se merece.

¿Insinúas que no debería pornerlo ahí? – preguntó incrédulo.

Solo digo… que no se siente igual de bien que en una mujer…- aún sin mirarle. Él sabía como le gustaban las mujeres a su bossu- Se que esto… - tocó su pecho- no es nada agradable comparado al de una mujer tampoco.

Escuchó eso. Ahora entendía, el por que, en aquellas ocasiones, en las que, su cuerpo le pedía una mujer y se lo decía a Squalo, este siempre le traía chicas muy lindas. También el por que él rechazaba estar con ellas, alegando una que otra escusa rara y por qué cuando él mismo se recostaba con alguna, Squalo le miraba. Al principio pensó que era por morbo, pero debía ser que el capitán se comparaba con ellas.

Las mujeres son frágiles…- dijo el mayor.

¿Ese es su encanto no?...- preguntó sentado acomodando un mechón rebelde tras la oreja.- No sé por que te acuestas conmigo aún… - cruzó su brazo derecho hacía su izquiero autoabrazandose. – Puedes conseguir a cualquier mujer que desees con solo pedirla. – miraba a la cama, no le quería enfrentar- Dentro de poco deberías casarte… no está bien que un jefe no tenga esposa e hijos.

Algo dentro de Xanxus se rompió. Él no quería cambiar su vida. Tenía todo lo que quería, tenía su dinero, manjares, grandes bebidas, un buen choche, una mansión digna de un príncipe y basurillas frías que hacían todo lo que ordenaba. No iba a negar, que la idea de un mini-Xanxus correteando por los pasillos de Varia, sería digno de ver, eso le hizo sonreír.

'' Está sonriendo'' – pensó el peliplata- '' eso es por que ya tiene a alguien en mente…"- trago duro, por que sabía que si Xanxus se casaba, él dejaría de tener el privilegio que le tocara.

Estaría bien tener un mini-yo que atormentase a basura…- se refería a él. Se le veía extrañamente feliz con esa idea.

Basura… le cuidaría y protegería como si fuera su propio hijo. – dijo con total sinceridad.

Sus miradas se encontraron. La de Xanxus totalmente sorprendida por lo que Squalo le decía. No sabía que le tiburón tuviera tal instinto protector. La del capitán, agradecida de que, si el mayor tuviera un hijo, tendría un legado de él que cuidar.

Serías un buen padre bossu…- dijo algo emocionado.

Puede ser…- miró al techo pensativo- pero no creo que sea un buen marido – dijo sin mucha importancia- no soy buena persona.

Quien no te ame por lo que eres, no te merece…- dijo algo molesto y sobretodo celoso, al darse cuenta, se llevó las manos a la boca avergonzado, mirándole más ojo que un tomate.

…- el mayor afiló su mirada y se acercó a él pensativo, a sus labios y le susurró- ¿ y tu me mereces?.

¿ Y-yo?.- no estaba seguro de que responder a eso. No estaba seguro de merecerle- eso tienes que decidirlo tu…- desvió su rostro a un lado visiblemente nervioso.

Pero o era eso lo que le estaba preguntando, si no la afirmación lógica a la frase que había dicho antes. "Quien no te ame por lo que eres, no te merece…". Tomo su mentón para que le mirara, estaba muy serio.

¿Me mereces basura?... – volvió a preguntarle más serio que antes.

Yo…- le tubo que mirar, esos ojos tan rojo, buscaban una respuesta, entonces Squalo entendía que le estaba preguntando. Su mundo tembló, una cosa era saberlo y la otra admitirlo delante de Xanxus, pero era ahora o nunca.- Yo…- sus ojos se llenaron de temor por lo que pudiera pasar, pero se atrevió- te merezco más que nadie Xanxus.



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